
La Iglesia honró estas uniones con su presencia, sus alabanzas y una oración especial a favor de cada una de las nuevas parejas. Fueron puestos en las manos de Dios cuando pasaron al frente del altar donde el P.E. Noé Lugo les dio un consejo espiritual de su nueva vida como matrimonio en la obra del Señor. Después de estas palabras los hermanos Diáconos impusieron sus manos en las cabezas de estos hermanos y hermanas que en una hermosa obediencia se alegraban por la bendición que el Señor les permitía vivir en esos momentos.